
750 m
Esta pequeña tienda, ubicada en un callejón, lleva décadas abierta. Sin lujos ni adornos, ha conseguido una clientela fiel gracias a sus dulces tradicionales de Fuzhou, elaborados con sencillez. El menú, conciso, presenta una selección de los favoritos de siempre. La sopa de cacahuete, cocinada a fuego lento en un recipiente de barro durante nueve horas, es una delicia cremosa y con sabor a nuez. La pasta de taro sorprende gratamente por sus pequeños trozos de taro almidonado, que añaden textura. El pastel de raíz de loto y el arroz glutinoso dulce también merecen probarse.
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