
20 m
Ubicado en una antigua fábrica de jabón, este restaurante irradia un encanto auténtico gracias a sus elementos arquitectónicos originales, como los ventanales y los suelos de hormigón. El menú degustación único, con sabores cuidadosamente combinados, aporta un toque refinado a la cocina tradicional taiwanesa. Un plato destacado es la sopa fría que lleva marlín ahumado y gelatina de aiyu, aderezada con pimiento shishito y salsa de "planta fantasma". Prueben las bebidas alcohólicas elaboradas en el propio restaurante, con sabores locales como flor de jengibre o piña encurtida.
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