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En la década de 1950, la familia comenzó a ofrecer platos con sabores intensos para acompañar las bebidas alcohólicas. El propietario de tercera generación aún sigue las mismas recetas familiares de aquella época. Sus famosas costillas empanizadas se elaboran con carne de cerdo local y se fríen dos veces para sellar los jugos y lograr una capa crujiente. Para un último capricho, pruebe el arroz frito con huevas de mújol de primera calidad, acompañado de una generosa cantidad de bottarga finamente picada e impregnada del característico aroma ahumado del wok.
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