
210 m
En esta elegante brasserie del Hotel Burdigala, se ha prestado especial atención a la decoración, que evoca un estilo ligeramente vintage: suelos de parqué de roble, bancos y sillones, mesas negras y una consola de madera clara cubierta con mármol negro. El chef elabora platos auténticos y cuidadosamente preparados, siguiendo una línea nostálgica (confit de panceta de cerdo, estofado de venado en vino tinto, repollo relleno), pero con toques contemporáneos y salsas deliciosamente adictivas. La selección de postres es igualmente irresistible, como lo demuestra un soufflé de puré de castañas y sorbete de yuzu.
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