
390 m
Dentro de un antiguo depósito de autobuses convertido en espacio artístico, se encuentra este edificio con aspecto desgastado, revestido de paneles de metal corrugado. Sin embargo, el interior dista mucho del exterior, ofreciendo una estética moderna y elegante. El menú cambia mensualmente y presenta platos europeos sofisticados con sutiles toques locales. Cada plato ha sido cuidadosamente elaborado; la masa madre casera con mantequilla de tomate es siempre un éxito. Incluso el sorbete para limpiar el paladar sorprende gratamente.
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