
4.7 km
Ubicado en el Manoir de la Mortière, este bistró presenta una decoración acogedora que combina paredes con revestimiento de cal texturizado, vigas antiguas, baldosas de terracota y una chimenea de época. La comida refleja una sinceridad reconfortante, gracias a platos cuidadosamente elaborados: un huevo pochado orgánico en vino tinto; pollo criollo al estilo vasco; filetes de ternera cocinados sobre brasas con salsa bearnesa, y un soufflé con sabor a capuchino para terminar.
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