
160 m
A la hora del almuerzo, este modesto restaurante se llena por completo. Los azulejos con vetas, las lámparas de ratán, las sencillas mesas de madera y los asientos informales crean un ambiente relajado. Las paredes con detalles en verde y los paneles divisorios aportan estructura, pero el enfoque principal está en el sabor, más que en la estética. Las generosas porciones para compartir de platos típicos filipinos como el kinilaw y el lechon manok son muy populares entre los clientes, mientras que el turon a la crema es un delicioso final. Es un lugar sencillo, auténtico y con una excelente relación calidad-precio.
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