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El corazón de Maison Aribert, el Café A, nunca descansa: está abierto durante toda la semana, desde el desayuno hasta la cena. Manteniendo su concepto de "café de pueblo", que reinterpreta recetas transmitidas de madres a abuelas, el chef propone una cocina bistronómica refinada a precios accesibles. Los platos sencillos se elaboran con ingredientes cuidadosamente seleccionados. Entre los platos memorables destaca un "pain perdu" (tostada francesa) irresistible, hecho con brioche y servido con helado y salsa de caramelo. Una opción segura en todo momento. Se ofrece brunch los domingos.
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