
240 m
El encanto colonial francés se refleja en este restaurante de dos plantas con una fachada azul y amarilla. Su ambiente relajado y su conveniente ubicación cerca del río Han y el mercado Han lo convierten en un lugar popular para comer después de ir de compras. El menú, aunque conciso, destaca por sus "bánh xèo", crepes crujientes y dorados rellenos de zanahoria, cerdo, camarones y calamares. La sazón es perfecta, los aromas son divinos y el personal de atención al cliente es muy amable.
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